{"id":884,"date":"2022-02-21T17:23:11","date_gmt":"2022-02-21T17:23:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.javiermuroescultura.com\/?p=884"},"modified":"2022-02-27T19:48:15","modified_gmt":"2022-02-27T19:48:15","slug":"apariencia-y-verdad-en-la-obra-de-javier-muro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.javiermuroescultura.com\/index.php\/2022\/02\/21\/apariencia-y-verdad-en-la-obra-de-javier-muro\/","title":{"rendered":"Apariencia y verdad en la obra de Javier Muro. JOS\u00c9 MAR\u00cdN MEDINA. EXPOSICI\u00d3N CENTRO DE ARTE CONTEMPOR\u00c1NEO DE HUARTE."},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cCada signo designa algo y remite a algo. Pero, al mismo tiempo, cada signo esconde tambi\u00e9n algo, y desde luego no esconde -como normalmente se afirma- la ausencia del objeto designado, sino sencilla y simplemente un trozo de superficie medi\u00e1tica, el trozo que ese signo ocupa material y medi\u00e1ticamente. De ese modo, el signo tapa la visi\u00f3n del soporte del medio que lo soporta. Por eso, la verdad medi\u00e1tica del signo s\u00f3lo se muestra cuando ese signo es eliminado y retirado, posibilitando as\u00ed la visi\u00f3n de la forma del soporte\u201d.<br>BORIS GROYS<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La exposici\u00f3n \u201cNos mudamos\u201d, de Javier Muro (Pamplona, 1968) para el Centro Huarte de Arte Contempor\u00e1neo, se concentra en la actitud fundamental propia de las bases fenomenol\u00f3gicas de la est\u00e9tica de hoy, las cuales tratan de imponerse sobre el predominio previo y el influjo extraordinario que el arte conceptual ha tenido hasta nuestros d\u00edas. Dicha actitud fenomenol\u00f3gica postula observar sencilla y honradamente las apariencias de las cosas y de los hechos, describirlos con minucia y claridad de dise\u00f1o y narrarlos con penetrante sentido ilustrativo, procurando combinar la exactitud depurada de esos aspectos exteriores de la realidad intuida, con la amplitud y la hondura de la especulaci\u00f3n de car\u00e1cter po\u00e9tico -es decir, profundamente activador, creativo- del arte.<br>El itinerario de la muestra se desarrolla a trav\u00e9s de una sucesi\u00f3n de una docena de propuestas, obras de diversa configuraci\u00f3n en las que la actividad escult\u00f3rica de Muro se va articulando con elementos del arte objetual, con las maneras expresivas y simb\u00f3licas de utilizar los desechos seg\u00fan la est\u00e9tica del consumo y del desperdicio del pop-art norteamericano y del arte povera italiano, con el uso cada vez m\u00e1s ampliado de la fotograf\u00eda, con el v\u00eddeo, con las instalaciones, con la deconstrucci\u00f3n o el desmontaje, y con el ensamblaje y la reconstrucci\u00f3n. Todo lo cual subraya el af\u00e1n de nuestro artista por alternar medios expresivos diferentes y por sintonizar con la pluralidad y complejidad de la creaci\u00f3n escult\u00f3rica m\u00e1s actual.<br>A pesar de ello, y por encima de esa diversidad y mezcla de materiales, t\u00e9cnicas y lenguajes, la exposici\u00f3n se sostiene unitaria, como globalidad, pues gira sobre un eje o prop\u00f3sito predominante: tratar de dar presencia f\u00edsica al tiempo; es decir, lograr hacer presentes -como escultura- intuiciones, ideas y significaciones relativas a \u201dlo temporal\u201d, situ\u00e1ndose el escultor y sus propuestas en los dif\u00edciles terrenos fronterizos existentes entre el mundo sensible y el inteligible, para -dentro del contexto de invenci\u00f3n de los artistas- distinguir entre la apariencia y la verdad en un universo de fen\u00f3menos, potenciando a la vez la significaci\u00f3n del gesto art\u00edstico.<br>En las conversaciones que hemos mantenido comentando las obras que se presentan en esta muestra, Javier Muro se ha reafirmado continuamente en la idea de que \u201cel tiempo es, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la piedra angular de la exposici\u00f3n; o, al menos, a m\u00ed as\u00ed me lo parece. No tanto porque sea el tiempo la tem\u00e1tica que sugieren muchas obras, sino porque es el propio tiempo, a modo de un algo sustancial, el que forma parte de muchas de estas propuestas. Algunas de ellas est\u00e1n a medio camino, en un proceso de transformaci\u00f3n, como de tiempo congelado. Por ejemplo, el paso del tiempo como material de la obra es obvio en la camilla de gabinete m\u00e9dico, titulada Tr\u00e1nsito (*), cuyos elementos de metacrilato transparente contienen una amalgama heterog\u00e9nea de envases de productos comerciales, etiquetas publicitarias y detritus dom\u00e9sticos y urbanos\u201d.<br>Efectivamente, estos envoltorios desgastados y estos desechos de nuestra existencia cotidiana vienen a ser -de por s\u00ed y en s\u00ed mismos- materiales dotados de una vitalidad muy peculiar y de una gran movilidad en el espacio y en el tiempo, constituyendo un fen\u00f3meno muy din\u00e1mico y de existencia acusadamente ef\u00edmera. Son, pues (seg\u00fan el sentido originario del t\u00e9rmino \u201caion\u201d, que era una de las denominaciones fundamentales que los griegos cl\u00e1sicos daban al \u201cpaso del tiempo\u201d), una materia que pone de manifiesto la corta duraci\u00f3n de una \u00e9poca y, en especial, la breve temporalidad de la vida humana individual y de cuanto a ella se refiere. Nuestro escultor, por su parte, sabe encontrar en estos materiales peque\u00f1as unidades y percepciones de registro cronol\u00f3gico que funcionan como latidos de lo temporal. A trav\u00e9s de esos latidos, y en obras como \u00e9sta, la titulada Tr\u00e1nsito (esa particular camilla de hospital que representa un \u201clugar del devenir\u201d humano, situado sobre el dolor y la inquietud que en nosotros provoca la advertencia de lo ef\u00edmero), Javier Muro experimenta, interioriza, sintetiza y comunica que el pasado termina siendo lo que se recuerda, que el futuro consiste en lo que se aguarda y que el presente se cifra en aquello a lo que se est\u00e1 atento. Alienta, as\u00ed, en estas obras una alternancia continuada de fen\u00f3menos, sensaciones y expresiones relacionados con la memoria, la espera y la atenci\u00f3n.<br>Una serie de tres fotograf\u00edas acompa\u00f1a -como importante elemento adicional- a este mueble-escultura de dise\u00f1o y de \u201capariencia\u201d quir\u00fargicos, enriqueciendo y completando el conjunto del proyecto como obra global, y subrayando el hecho notorio de que la pieza escult\u00f3rica se transforma gradualmente al ser instalada dentro del espacio arquitect\u00f3nico de una cl\u00ednica, concretamente en la sala de laparoscopia del Hospital Virgen del Camino, de Pamplona; es decir, en una \u201cverdadera\u201d sala de exploraciones m\u00e9dicas.<br>As\u00ed, a trav\u00e9s de esa serie fotogr\u00e1fica, Javier Muro separa la pieza escult\u00f3rica de este proyecto de los \u00e1mbitos expositivos y museales habituales, y no s\u00f3lo la introduce en un espacio hospitalario, sino que adem\u00e1s la sit\u00faa en tres puntos diferentes dentro de esa sala concreta de laparoscopia: primeramente, junto a la puerta de ingreso (aludiendo con ello -de manera calderoniana- a la entrada del hombre en el mundo a trav\u00e9s de la puerta del nacimiento); la coloca, despu\u00e9s, en medio de la sala (refiri\u00e9ndose a la enfermedad y al dolor como fen\u00f3menos que acechan y rodean la existencia humana a lo largo de toda nuestra existencia); y la dispone, por \u00faltimo, en un sitio lateral -a nuestra derecha- pr\u00f3ximo a un enigm\u00e1tico recorte fotogr\u00e1fico de configuraci\u00f3n rectangular, lapidaria, intensamente tintado de oscuro, de negro muy denso (imagen simb\u00f3lica del encuentro del hombre con el misterio insondable de la muerte).<br>De esta manera, Muro, por una parte, transforma el espacio de exposici\u00f3n y sus mecanismos y convenciones de exhibici\u00f3n; ampl\u00eda, asimismo, la dimensi\u00f3n y proyecci\u00f3n del objeto escult\u00f3rico, posibilitando su conversi\u00f3n en instalaci\u00f3n; y, finalmente, el escultor postula un modo m\u00e1s participativo y cr\u00edtico de contemplar, leer e interpretar la obra de arte, unificando e intensificando una forma m\u00e1s unitaria de interacci\u00f3n visual, t\u00e1ctil o f\u00edsica (inclusive som\u00e1tica) y cognitiva del espectador con los materiales, los objetos y las estructuras que se exponen.<\/p>\n\n\n\n<p>ESCULTURA Y PO\u00c9TICA ARQUITECT\u00d3NICA<br>Dentro de estos mismos prop\u00f3sitos y maneras de hacer que resalten en la obra de arte las relaciones intr\u00ednsecas que los materiales comerciales y publicitarios suelen mantener con el concepto de tiempo o con la vivencia y las expresiones del discurso de la temporalidad, se encuentra en esta exposici\u00f3n la escultura titulada En venta (<em>). Consiste en una maqueta peque\u00f1a, muy sencilla, elemental, realizada en metacrilato, de una casita transparente rellena de un revoltijo de restos multicolores de papelotes publicitarios y de envases de cart\u00f3n y pl\u00e1stico referentes, sobre todo, a productos de consumo alimentario y de tabaco. Sin embargo, por encima de la expresi\u00f3n de \u201clo temporal\u201d, en este nuevo proyecto resulta determinante otra de las intuiciones, ideas y claves rectoras del proceso creativo de Javier Muro: me refiero a su inter\u00e9s creciente por establecer correspondencias o vinculaciones estrechas entre la obra de los escultores y el trabajo de los arquitectos. Para ello nuestro artista conecta la realidad radical de la escultura estimada como objeto o espacio tridimensional, con el fen\u00f3meno espacial caracter\u00edstico de la arquitectura, la cual se concibe como recinto o \u00e1mbito construido -es decir, como espacio que se desarrolla y fluye simult\u00e1neamente entre un interior y sus exteriores-. Dentro de esta orientaci\u00f3n, Muro utiliza im\u00e1genes esquem\u00e1ticas de la arquitectura tradicional, centr\u00e1ndose especialmente en el prototipo de \u201cvivienda\u201d, a la que representa unas veces como \u201ccasita\u201d o unidad familiar de formas elementales, aislada y de dise\u00f1o acusadamente geom\u00e9trico y cerrado sobre s\u00ed mismo -como lo hace en esta pieza que comentamos, titulada En venta-. Pero, otras veces, recurre a incluir en su escultura im\u00e1genes de vol\u00famenes arquitect\u00f3nicos generales, fachadas -m\u00e1s o menos monumentales- y paramentos de los actuales edificios de viviendas distribuidas en pisos. Asimismo, en determinadas ocasiones, Muro se interesa en que su escultura radique en establecer deconstrucciones y reconstrucciones de elementos arquitect\u00f3nicos aislados, e inclusive en que su obra consista en representar juegos de im\u00e1genes sacadas de su contexto habitual, provocando alteraciones extra\u00f1as, po\u00e9ticas, imprevistas o inquietadoras en el imaginario cotidiano de los \u00e1mbitos interiores de su propio domicilio personal. Para concluir nuestro comentario sobre el proyecto En venta, merece la pena reparar en la relevancia que cobran en esta obra las im\u00e1genes de la secuencia fotogr\u00e1fica que acompa\u00f1a a la maqueta de la casita de metacrilato. Sorprende el hecho de c\u00f3mo la peque\u00f1a maqueta, al cambiar profundamente de escala y al ir alterando sus localizaciones en una geograf\u00eda de paisajes diferenciados, cambie asimismo completamente de \u201csentido\u201d y provoque interpretaciones muy diferentes y abiertas. As\u00ed, y a t\u00edtulo de ejemplo, esta casa repleta de envases y elementos publicitarios referidos a la alimentaci\u00f3n humana, se convierte en un sospechoso \u201cobjeto de observaci\u00f3n y an\u00e1lisis\u201d si aparece situada en un campus universitario, como el de Pamplona, junto a la limpieza as\u00e9ptica de un edificio moderno, como el del CIMA (Centro de Investigaci\u00f3n M\u00e9dica Aplicada); en cambio, si el volumen humilde de este edificio colorista se alinea con otras construcciones similares en la acera de una calle pueblerina tranquila, su icono pierde buena parte de su singularidad, y puede funcionar como \u201cun testimonio m\u00e1s\u201d de las situaciones habituales en las que desemboca nuestra cultura de consumo; y todav\u00eda esta misma imagen puede resultar a\u00fan \u201cm\u00e1s natural y actual\u201d, o \u201cm\u00e1s moderna y mejor asumida\u201d, si la situamos en una zona comercial o industrial, poblada de construcciones y naves en venta, como ocurre aqu\u00ed, en la tercera \u201cvista\u201d de esta serie fotogr\u00e1fica, donde su elemental arquitectura aparece rutilante y contrapuesta al edifico elevado de un silo. El arquetipo arquitect\u00f3nico de \u201ccasa\u201d o vivienda unifamiliar vuelve a ser utilizado por Javier Muro en la obra expresivamente titulada Mueble\/Inmueble (<\/em>), que consiste en transformar una mesita baja -de tipo castellano, dotada de caj\u00f3n-, en un poderoso y emblem\u00e1tico volumen constructivo. El factor l\u00fadico y la iron\u00eda son matices recurrente en la obra de nuestro artista, y en esta pieza se hacen notorios desde el mismo t\u00edtulo de la escultura, que se convierte en un juego de palabras de la misma ra\u00edz, pero en las que se contraponen los t\u00e9rminos que designan a los enseres movibles dom\u00e9sticos y a los edificios que los albergan. En esta obra la operaci\u00f3n l\u00fadica entre apariencia y realidad queda subrayada al dejar el escultor al descubierto el caj\u00f3n practicable y una parte de las patas del peque\u00f1o mueble que resulta \u201cdisfrazado de edificio\u201d, o sea, de \u201cinmueble\u201d. Finalmente, el etiquetado de \u201cmuy fr\u00e1gil\u201d aplicado al fen\u00f3meno de \u201cla construcci\u00f3n\u201d parece ironizar sobre el engranaje de contradicciones que subyacen en diversos sectores de nuestra actualidad econ\u00f3mica y social.<br>Con distinto nivel de sutileza -e inclusive, en este caso, de poes\u00eda- Javier Muro ha aplicado ese insistente gusto suyo por lo l\u00fadico, lo sorprendente y lo burl\u00f3n en los limpios t\u00e9rminos y matices con los que ha denominado la pieza y ha resuelto el acabado de esta otra peque\u00f1a y exquisita escultura que ha titulado Inm\u00f3vil (<em>). Se trata de una composici\u00f3n acusadamente volum\u00e9trica, que, dotada de instinto de monumentalidad, centra su inter\u00e9s en se\u00f1alar los significados ambiguos de las tipolog\u00edas arquitect\u00f3nicas (como columnas, arcos, paramentos murales, huecos\u2026), centr\u00e1ndose en esta ocasi\u00f3n en \u201cjugar en el espacio\u201d con la estructura elemental y con los elementos de cierre de una techumbre, apoy\u00e1ndola en el plano del soporte escult\u00f3rico sorprendentemente por medio del poderoso tocho de su chimenea. El cuidadoso acabado de la pieza y el hecho de dotarla de im\u00e1genes esquem\u00e1ticas habituales en la se\u00f1al\u00e9tica del transporte comercial (concretamente, en este caso aparecen los iconos del protector paraguas abierto y de las flechas de posici\u00f3n vertical) proporcionan a la obra una seductora intolerancia y una extra\u00f1a autonom\u00eda respecto al posicionamiento y a los l\u00edmites de los espacios que una construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica est\u00e1 llamada a ocupar. Otra obra muy particular, y que funciona con atractivo especial dentro de esta exposici\u00f3n, es el montaje escult\u00f3rico titulado Cruce (<\/em>): en esta propuesta Javier Muro insiste en utilizar el prototipo elemental de \u201ccasita\u201d, pero el hecho de realizarla en granito negro confiere al volumen de esa peque\u00f1a y herm\u00e9tica maqueta arquitect\u00f3nica la sensaci\u00f3n de una densidad, de una fuerza centr\u00edpeta y de un peso muy acusados. Seguidamente ha situado esa peque\u00f1a maqueta constructiva sobre un mueble dom\u00e9stico: una mesa de planchar, a la que ha sustituido su tablero de madera por una placa asimismo de granito, cuyo color gris muy oscuro recuerda la tonalidad del asfalto del pavimento de las carreteras y de las v\u00edas urbanas. Sobre ese mismo plano de este mueble dom\u00e9stico el artista ha dise\u00f1ado un geom\u00e9trico cruce de caminos, en el que la peque\u00f1a casita queda emplazada, solitaria, aislada por completo. Esta maqueta -diminuta en sus dimensiones, condensada en sus valores volum\u00e9tricos y estructurales, y situada aisladamente en la esquina de un enorme cruce de caminos- recuerda vivamente el lenguaje esencialista y despojado, as\u00ed como los desoladores efectos expresivos que en el \u00faltimo tercio del siglo pasado desarrollaron determinados artistas minimalistas, siguiendo la direcci\u00f3n po\u00e9tica del escultor norteamericano Joel Shapiro, que orient\u00f3 su trabajo \u201cdesde la forma a la idea\u201d, as\u00ed como atendiendo a las agudas puntualizaciones del arquitecto luxemburgu\u00e9s Leon Krier, a partir de su axioma de que \u201cla arquitectura no es un sistema metaf\u00edsico, sino art\u00edstico\u201d.<br>Al igual que ocurre en esta obra -la titulada Cruce-, encontramos mezclas singulares de iconos arquitect\u00f3nicos y elementos objetuales (objetos diversos y mobiliario dom\u00e9stico) en otras piezas caracterizadoras de la etapa por la que actualmente atraviesa el proceso escult\u00f3rico de Javier Muro. Parece l\u00f3gico que ocurra as\u00ed, dados el inter\u00e9s y la relevancia que el arte objetual ha tenido en la primera fase del desarrollo personal de su po\u00e9tica; ese inter\u00e9s alienta todav\u00eda en su pr\u00e1ctica de la escultura, por m\u00e1s que \u00e9sta se oriente a los dominios abiertos por la nueva arquitectura, as\u00ed como tiene en cuenta las nuevas posibilidades que la fotograf\u00eda y el v\u00eddeo (inclusive el cine) brindan en la actualidad al arte de la pl\u00e1stica.<br>Siguiendo esa combinatoria de elementos arquitect\u00f3nicos y objetuales destacan en esta exposici\u00f3n dos propuestas amparadas bajo un t\u00edtulo com\u00fan (que, por cierto, es el mismo que denomina al conjunto de la muestra): Nos mudamos (<em>). Una de estas obras es de car\u00e1cter absolutamente escult\u00f3rico, y consiste en una gran caja de embalaje, cuya configuraci\u00f3n general y disposici\u00f3n directa sobre el suelo recuerdan claramente la imagen de un ata\u00fad. En la cabecera de dicha caja de madera se reproduce -en relieve- el conjunto de fachadas de una moderna casa de pisos. La otra propuesta es de registro fotogr\u00e1fico, y est\u00e1 compuesta por un ciclo de fotos en las que un edificio urbano completo aparece dispuesto dentro de unas cubiertas embaladoras, preparado para ser transportado bajo medidas de seguridad, para lo cual el embalaje est\u00e1 dotado tambi\u00e9n de iconos se\u00f1al\u00e9ticos y de cintas adhesivas que avisan de que su contenido es \u201cmuy fr\u00e1gil\u201d. Sobre estas dos propuestas Javier Muro piensa que lo que en ellas prima es, una vez m\u00e1s y en definitiva, la expresi\u00f3n del paso del tiempo. \u201cSe trata de unas obras -dice \u00e9l- que est\u00e1n a medio camino, en un proceso de transformaci\u00f3n, como de tiempo congelado. En las transformaciones (como el gran ata\u00fad-casa) se ve claramente la idea de comp\u00e1s de espera o pauta temporal, dentro inclusive de lo que es la propia obra f\u00edsica. Est\u00e1 y aparece como si hubiera sido sorprendida y congelada en su particular transformaci\u00f3n. Me recuerda a aquella jofaina bautismal que -en \u201cLa Monta\u00f1a M\u00e1gica\u201d de Thomas Mann- el ni\u00f1o Hans Castorp miraba con excitaci\u00f3n en casa de su abuelo, ya que la jofaina ten\u00eda grabados los nombres de todos los antepasados por los que hab\u00eda sido utilizada, pero por ella, sin embargo, se pod\u00eda decir que no pasaba el tiempo. Se trata de objetos que remiten al tiempo y que de alguna manera se construyen con \u00e9l\u201d. La importancia que Muro da a esta especie de materializaciones pl\u00e1sticas de la temporalidad, lo ha motivado a realizar su primer v\u00eddeo sobre el mismo referente -y bajo el propio t\u00edtulo tambi\u00e9n- de Nos mudamos. A otro respecto, aunque prosiguiendo nuestro artista en su gusto por la actividad l\u00fadica, y, en especial, por construir esculturas-juguete, Javier Muro presenta en esta exposici\u00f3n un conjunto de nueve fotograf\u00edas integrantes del interesante ciclo titulado En casa (<\/em>). Basadas muchas de ellas en las posibilidades que brinda el montaje fotogr\u00e1fico, sus iconos resultan seductoramente imaginativos. Como observaba Jos\u00e9 Ferrater Mora, los pensadores modernos y contempor\u00e1neos reconocen la imaginaci\u00f3n como \u201cuna facultad (o, en general, actividad mental) distinta de la representaci\u00f3n y de la memoria, aunque de alguna manera ligada a las dos: a la primera, porque la imaginaci\u00f3n suele combinar elementos que han sido previamente representaciones sensibles; a la segunda, porque sin recordar tales representaciones, o las combinaciones establecidas entre ellas, no podr\u00eda imaginarse nada\u201d.<br>As\u00ed lo testifica este ciclo fotogr\u00e1fico, a cuyo trav\u00e9s Muro introduce en los \u00e1mbitos \u00edntimos de su propio domicilio im\u00e1genes de los alrededores de su casa. Se trata de iconos muy sencillos y directos de edificios aleda\u00f1os, de trampillas del alcantarillado, de aparcamientos de coches, de glorietas para la circulaci\u00f3n ajardinadas\u2026, pero que resultan altamente sorprendentes al \u201caparecer\u201d en la obra de arte o como un objeto escult\u00f3rico que acompa\u00f1a en la cocina al mueble de la lavadora, o como una met\u00e1lica y peligrosa portezuela abierta hacia el vac\u00edo en el suelo entarimado del sal\u00f3n, o como una hilera de autom\u00f3viles alineados -para siempre- junto al mamperl\u00e1n de un pasillo\u2026 Estas im\u00e1genes son, en efecto, \u201crepresentaciones\u201d o \u201cpresentaciones nuevas\u201d de fen\u00f3menos urbanos cotidianos, los cuales, a su vez, forman parte de nuestra memoria urbana. Sin embargo Javier Muro es capaz de dotar de consciencia po\u00e9tica a estas representaciones de lo conocido, de lo com\u00fan, reafirmando el luminoso pensamiento del fil\u00f3sofo Francis Bacon cuando afirmaba que \u201cla imaginaci\u00f3n es la facultad que se halla en la base de la poes\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>RECONSTRUCCIONES DE MOBILIARIO<br>Y DE ELEMENTOS DE USO<br>El a\u00f1o pasado (2009) el Museu d\u00b4Art Modern de Tarragona organiz\u00f3 una exposici\u00f3n monogr\u00e1fica a Javier Muro, quien en 2006 hab\u00eda ganado el XXXIII Premio de Escultura de la reconocida Bienal d\u00b4Art que convoca la Diputaci\u00f3 tarraconense. En esa exposici\u00f3n nuestro artista present\u00f3 una selecci\u00f3n de esculturas objetuales, construidas con muebles dom\u00e9sticos y con elementos de uso familiar, en los que Muro interviene reinterpretando o reinventando nuestro mundo cotidiano, y estimulando asimismo al espectador a \u201cmirar las cosas, los objetos y el d\u00eda a d\u00eda desde una perspectiva mucho m\u00e1s din\u00e1mica y viva\u201d. Ahora, en esta muestra de Pamplona, el artista insiste en hacer presentes algunos de esos singulares muebles-escultura, pero modificando su montaje -hasta el punto de convertirlos en instalaci\u00f3n-, junto con nuevas esculturas de car\u00e1cter objetual regidas por el principio de atender a la disposici\u00f3n ambiental de la obra de arte en el espacio en que se expone (museos, salas institucionales, espacios p\u00fablicos, galer\u00edas de arte\u2026), y regidas tambi\u00e9n por las acciones de la fragmentaci\u00f3n, la deconstrucci\u00f3n y la reconstrucci\u00f3n, cuyos criterios evidencian el camino recorrido en los a\u00f1os m\u00e1s recientes por Javier Muro. Se trata de una senda que se desliza hacia una progresiva reinterpretaci\u00f3n personal de determinados registros del process art, o arte procesual.<br>As\u00ed lo comprobamos en piezas recientes, como las tituladas Game over (<em>) y Reconstrucci\u00f3n (<\/em>). La primera est\u00e1 integrada por una escalera de mano dom\u00e9stica, de doble vertiente. Los pelda\u00f1os de uno de sus declives se han manipulado de tal forma que el mueble resulta impracticable, al tiempo que al otro de sus declives se le ha a\u00f1adido -como un rutilante elemento decorativo, de naturaleza pop- una sucesi\u00f3n de elementos de la carcasa multicolor de una m\u00e1quina tragaperras. A su vez, la segunda de estas obras, la titulada Reconstrucci\u00f3n, consiste en una intervenci\u00f3n de ruptura y nueva construcci\u00f3n -muy creativa- efectuada sobre un mueble popular: una mesita de baja calidad material y de estilo chippendale acusadamente kitsch, a la que Javier Muro le ha cortado una pata, con la cual ha dise\u00f1ado una especie de maqueta de edificio postmoderno, de arquitectura muy libre y a\u00e9rea, desarrollada en chapas y pl\u00e1stico, que ocupa el tablero de la mesa, convirti\u00e9ndolo as\u00ed en una suerte de \u201cespacio urbanizado\u201d.<br>Dentro de las excentricidades po\u00e9ticas -y cr\u00edticas- de lo procesual, en las manos de Muro estos objetos de uso cotidiano se transforman en \u201cproductos polif\u00f3nicos\u201d, o sea, en conjuntos de elementos de diferente procedencia est\u00e9tica, en que cada uno de ellos expresa \u201csu\u201d propia po\u00e9tica, pero formando con los dem\u00e1s un todo arm\u00f3nico. Son obras, asimismo, en las que se percibe todav\u00eda el perfume penetrante de temporalidad que persigui\u00f3 la \u201ctransvanguardia fr\u00eda\u201d desarrollada en la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1980, dentro de la cual -como ha observado Achille Bonito Oliva- \u201cla neo-objet\u00edstica no supone trabajar con objetos aislados en su soledad metaf\u00edsica, sino con objetos atravesados por distintos procesos de contaminaci\u00f3n, que sedimentan un cierto espesor temporal en tanto que objetos transidos de pasado y de presente, de antes y de ahora y, en definitiva, de historia\u201d.<br>Pero no s\u00f3lo me refiero ahora exclusivamente a los postulados de \u201cescultura de car\u00e1cter mobiliar\u201d ya analizados, los cuales subrayan la \u201cdesviaci\u00f3n po\u00e9tica\u201d de ciertas obras anteriores de nuestro escultor, quien \u00faltimamente est\u00e1 transitando desde su gusto originario por la raz\u00f3n constructiva -e inclusive por las estructuras primarias-, hacia la antiforma, lo ex\u00f3tico y lo exc\u00e9ntrico. Me refiero tambi\u00e9n al empe\u00f1o que simult\u00e1neamente pone nuestro artista en establecer diferencias entre las \u201cformas de contenido\u201d y las \u201cformas de expresi\u00f3n\u201d, al tiempo que pretende identificar -a trav\u00e9s del proceso de realizaci\u00f3n de cada obra- aquellos momentos creativos en que se produce una forma emocionante o altamente significativa. Se trata de esa forma tan especial que Txomin Badiola ha denominado \u201cun resplandor de sentido\u201d. Pues bien, Javier Muro busca, captura y desentra\u00f1a en su trabajo esas formas eminentemente \u201cart\u00edsticas\u201d, someti\u00e9ndolas a estructuraciones diversas y a proposiciones caracterizadoras de \u201clo procesual\u201d, tales como las referidas a las relaciones vinculantes entre escultura\/arquitectura, obra\/creador, obra\/cambios de estructura y obra\/espectador. Otros medios y procedimientos del process art, que Muro utiliza con acusada personalidad y muy eficazmente, son las im\u00e1genes dotadas de car\u00e1cter narrativo y los sistemas de teatralizaci\u00f3n de los espacios.<br>Un buen ejemplo de la capacidad que tiene nuestro artista para dar forma representable o narrativa a su obra, as\u00ed como para dotar de car\u00e1cter noblemente esc\u00e9nico o espectacular a los espacios interiores y envolventes de sus esculturas, lo encontramos dentro de esta exposici\u00f3n en la instalaci\u00f3n Exit (<em>), basada en el di\u00e1logo que el artista establece entre un armario y una mesita de noche, que Javier Muro ha transformado en espacios ficticios, complejos, arquitect\u00f3nicos y diversificados, o sea, en esos \u201cproductos polif\u00f3nicos\u201d que acabamos de citar, llam\u00e1ndolos con la expresi\u00f3n utilizada por Stephan Schmidt-Wulffen, al referirse a la capacidad narrativa y al lenguaje metaf\u00f3rico de los j\u00f3venes escultores alemanes de finales del XX. En efecto, Muro dota a estos muebles de una mezcla singular de magia, surrealidad y exotismo, al \u201cesculpirlos\u201d de una manera imprevisible; o sea: fractur\u00e1ndolos en buena parte; grapando sus hendiduras y aberturas con la\u00f1as de aluminio; suprimiendo los tableros de sus fondos; dot\u00e1ndolos de elementos de metacrilato y de transparencia y de reflejo; alicatando sus interiores con mosaicos vidriados; pintando sus paredes exteriores de blanco impoluto\u2026 El resultado sorprende, pues las suyas son unas intervenciones que a\u00fanan conceptos e intuiciones, elementos materiales, t\u00e9cnicos y de lenguaje de la escultura mobiliar y de la construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica, reconciliando efectos formales de signo muy diferente, que le sirven para proponer juegos ins\u00f3litos de perspectivas y de proyecciones espaciales, a la vez que abre el conjunto de la instalaci\u00f3n a nuevas maneras de percepci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n. Otra interesante propuesta de car\u00e1cter \u201cpolif\u00f3nico\u201d es la Suite Reconstrucciones (<\/em>): un conjunto de cuatro piezas que se exponen juntas y que conforman una obra unitaria. Se trata de un tipo de escultura que, de entrada, recuerda al procedimiento \u201csustractivo\u201d preferido por Gordon Matta-Clarck, consistente en seccionar partes de un todo preexistente (un mueble o, inclusive, un edificio) y en subvertir su coherencia estructural originaria o \u201cnormal\u201d. En el caso de esta suite, Javier Muro describe su proceso de realizaci\u00f3n recordando que \u201cprimero compr\u00e9 un mueble -de un solo caj\u00f3n-. M\u00e1s tarde lo cort\u00e9 en cuatro partes. El reto era hacer una escultura diferente con cada uno de estos pedazos del mueble original. Por supuesto, cada una de las cuatro obras nuevas deb\u00eda tener en cuenta la propia f\u00edsica del objeto del que part\u00eda. El resultado puede sorprender porque es muy formal -incluso oteiziano-, pero no me importa. Lo que pone en valor a esta obra es el hecho metaf\u00f3rico al que remite, o sea, a la reconstrucci\u00f3n, que es de hecho su propio t\u00edtulo. De lo que aqu\u00ed se trata es de hacer un todo desde una parte; o lo que es lo mismo: reconstruirse en la vida, tras la desgracia, la enfermedad, el paso del tiempo\u2026 Las piezas son negras, aunque le he dado un rojo muy neutro a lo que eran las formas y la estructura originales del mueble. As\u00ed, de alguna manera este antiguo mueble se puede reconstruir siguiendo la pauta de su color. En cualquier caso creo que la obra es pertinente en s\u00ed misma y dentro de esta exposici\u00f3n, porque sigue hablando del tiempo, que, como ya he indicado, es la dominante de esta muestra\u201d.<br>De otra parte, esta suite declara c\u00f3mo Javier Muro est\u00e1 utilizando recientemente la contradicci\u00f3n existente entre las exigencias derivadas del formalismo constructivo oteiziano y los cambios formales y estructurales continuados que postula la temporalidad procesual, como causa de la nueva articulaci\u00f3n -o articulaciones cambiantes, creativas- de la obra escult\u00f3rica. Con ello su estrategia se sit\u00faa en l\u00ednea con la actitud de los escultores -especialmente los escultores vascos- que actualmente, como ha se\u00f1alado Inazio Escudero, \u201chan invertido el sentido ut\u00f3pico de la escultura constructivista para convertir el espacio escult\u00f3rico en un lugar perturbado por la multidimensionalidad de registros que afectan a nuestra vida diaria\u201d.<br>JOS\u00c9 MAR\u00cdN-MEDINA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCada signo designa algo y remite a algo. Pero, al mismo tiempo, cada signo esconde tambi\u00e9n algo, y desde luego no esconde -como normalmente se afirma- la ausencia del objeto designado, sino sencilla y simplemente un trozo de superficie medi\u00e1tica, el trozo que ese signo ocupa material y medi\u00e1ticamente. 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